Artes visuales: Regreso a los clásicos

Por: Miriam Mabel Martínez


La exposición Del Pontormo a Murillo. Entre lo sagrado y lo profano, que se exhibe en el Museo Nacional de San Carlos, es un viaje en el tiempo y una invitación para reconectarnos con lo clásico. Nos abre la puerta para enfrentarnos al tiempo procesual de la pintura, apreciar la dificultad y la diversa problematización formal que definieron al Renacimiento, así como al manierismo y el barroco. Más allá de si se congenia con los temas, está el oficio, el trazo, el manejo de la luz; sobre todo, está la capacidad de sintetizar en una obra tradición, estilo personal y la búsqueda de un discurso plástico de, por ejemplo, Alfonso Cano, Bartolomé Esteban Murillo, Luca Giordano, Andrea Vaccaro y Lucas Cranach.

Las 50 piezas que integran la muestra no son meras “representaciones”; son el efecto de la conceptualización y producción pictórica de un momento. Está el contexto del que cada autor emerge, las distintas escuelas, la geografía, la historia y la necesidad de romper para jugar con los límites. Hay riesgo.

Es gratificante contemplar obras en las que no todo es perfecto y no porque sus creadores no sean “bien hechos”, sino porque está la urgencia de la experimentación y de decir. ¿Por qué hay personajes cuyo trazo es desproporcionado? Quizá es una respuesta o una forma de abordar lo sobrehumano. En La Virgen María niña, Francisco de Zurbarán transgrede a través del trazo que incomoda al espectador, así como en Cena de Emaus hipnotiza con el juego de miradas entre los personajes cuyo diálogo mudo es dramatizado por un efecto de luz teatral. Estos detalles develan a las sociedades que abrazan a los pintores. Los españoles exhiben su universo católico y oscuro (por qué no: más culposo), mientras quienes se desarrollan más al norte ofrecen una visión más austera: sus personajes son campesinos sencillos que contrastan con la compleja investigación de materiales (no por nada en aquellas tierras se inventó el óleo).

Visitar esta muestra es también reaprender a observar pausadamente, a detenerse en el detalle. Es entender cómo la técnica refleja una postura, una época y cómo el oficio se convierte en el vehículo del tema.

Regresar a los clásicos nos enseña a diseccionar la mirada, a imaginar el proceso, entender que cada medio tiene un ritmo propio de hechura y percepción. Es una oportunidad de acercarse al acervo del Museo Nacional de San Carlos y conocer piezas de la Colección Colnaghi de Londres. Una tregua para aprender a mirar con finura la producción actual. 


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